05/05/2020 | Por César Ortega. Los alcances son por ahora desconocidos, pero son bien sufridos por los distintos intervinientes en la oferta de productos y servicios en el ámbito local pilarense.

Que los efectos de la pandemia declarada sobre la economía global y nacional son ya harto conocidos.

Pero vamos a lo que nos interesa, qué sucede y qué nos espera a la vuelta del futuro cercano.

Los alcances son por ahora desconocidos, pero son bien sufridos por los distintos intervinientes en la oferta de productos y servicios en el ámbito local pilarense.

De golpe, el peluquero, el plomero, el mecánico, el comerciante y los distintos profesionales, incluidos la gran mayoría de las especialidades de la medicina, vieron interrumpidas sus tareas y lo que es peor sus ingresos.

La mayoría de estos participantes apenas retomen sus actividades, inmediatamente comenzarán a generar nuevamente sus ingresos, quizás con algo de lentitud en algunos casos y con mayor apremio en otros; pero son los pequeños empresarios y los comerciantes los que peor atravesarán éste camino porque la inercia de las cobranzas se vio de improviso interrumpida, o demorada en el mejor de los casos, pero no la de sus deudas.

La famosa cadena de pagos, esos cheques guardados en el cajón, se han transformado en un manto de dudas sobre su efectivo cobro.

Podríamos pensar por un momento que si a una gran porción de la actividad económica local cuentapropista le comienza a girar la rueda (aunque más lenta) no sería tan grave la situación. El tema es que los comercios o las pequeñas empresas, las que mayor empleo generan mayor impacto de manera directa o indirectamente producen en otras actividades económicas, son los que sufrían esta cuesta arriba. El taxi de las deudas y los intereses siguen corriendo, y las cobranzas no llegan en los términos proyectado.

Por lo tanto, deben ser ellos los destinatarios de mayor atención y auxilio. ¿Pero cuál sería la ayuda? ¿Qué acción podría esperarse desde la autoridad municipal que no implique un mayor gasto o erogación pública?

La realidad es que así como cada país se vuelve más proteccionista para defender los intereses de su comunidad, lo mismo si podría esperar de cada ciudad o región.

Por ejemplo, al menos ya se debería estar pensando en contar con una detallada y minuciosa segmentación de las distintas pequeñas empresas y productores que ofrecen productos masivos, promover una intensa campaña de exposición de los principales supermercados y centros comerciales de la localidad.

En Italia por ejemplo, en los pequeños pueblos y regiones hay preferencia en las góndolas de los supermercados indicando que tal productor es de la zona y certifica el municipio sus buenas prácticas, su origen y su calidad.

Inclusive se podría hacer una promoción en los más de un centenar de barrios cerrados, donde el mercado de consumidores se supone al menos puede ser más intensivo que en otros barrios de menor poder adquisitivo.

Eso no se limita solamente a la oferta de los productos concretos sino también de los servicios. Múltiples oficios son demandados de manera intensiva pero la falta de conocimiento de buenas prácticas o al menos de que quienes los ofrecen son idóneos y por lo tanto al menos recomendables.

Parece utópico, pero existen miles de familias demandando productos y servicios que bien podrían ser satisfechos por productores y trabajadores locales.

En los próximos días discutiremos algunas otras propuestas concretas que hacen a la promoción por parte del municipio y al “compre local” ya que la pandemia y la economía de supervivencia pasará y debemos estar preparados para un mayor ritmo de actividad en todos los rubros de nuestra economía local.

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