El goleador está intacto

09/03/2016 | Las internas de Cambiemos están llegando al extremo. Sebastián Neuspiller y Miguel Gamboa tuvieron un encontronazo en una reunión de bloque. En las tarjetas, la victoria se la quedó el Dandy.

Sin dudas uno de los puntos flacos de la gestión de Nicolás Ducoté es el grupo de concejales que forman su bloque en el Concejo Deliberante. No es homogéneo, todos llegaron de diferentes sectores, algunos integrantes son muy críticos de su gobierno y entre ellos no existe una buena relación. Por ello, no sorprende que las discusiones hayan llegado casi al límite de la violencia física, superando ampliamente la verbal.

La situación ocurrió en la previa a un nuevo aniversario de la firma del Tratado del Pilar. El Intendente los convocó en el palacio municipal para aclarar algunas diferencias, pero él prácticamente no participó y se retiró prematuramente, nada más lejano de la actitud de un conductor político.

Desde el triunfo del 25 de octubre, la disputa entre Sebastián Neuspiller y Miguel Gamboa es la ambición de reemplazar a Ducoté ante un eventual pedido de licencia. Gamboa se probó varios trajes para la ocasión, pero la permanencia sorpresiva del ex Fénix en el HCD le arruinó los planes. Desde allí la relación es casi nula.

Como en su época de jugador de fútbol, Neuspiller elige palabras muy gráficas a la hora de expresarse. “A vos no te quiere nadie, ni dentro ni fuera del bloque. Sos el presidente del bloque, hace lo que tenés que hacer” fueron las palabras dirigidas hacia el ex Nuevo Encuentro. Al mejor estilo Chilavert con el “Tú no has ganado nada”, el Dandy castigó feo a quien lo secundó en la lista de concejales. Pero no terminó ahí y el desenlace fue lo más fuerte.

A pesar de las expresiones de Neuspiller, ese día lograron completar con el temario y trabajar con lo pactado. Pero el goleador siguió con hambre de gol, y cuando se estaban retirando del palacio le consultó a Gamboa porque no había ido al famoso asado que organizó en su casa. “Si no me invitaste” fue la respuesta. Para el santillista Sebastián Neuspiller fue la gota que rebalsó el vaso; primero le mostró el mensaje de la invitación y luego llegaron las cataratas de insultos, “a mí no me decís mentiroso…”, hasta estar nariz con nariz. Tuvieron que saltar del rincón del Dandy para separar y contener al doctor.

Fue noche de narices chatas como dice un relator de box, y la actitud y guapeza de Sebastián Neuspiller fue demasiado para Miguel Gamboa.

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