La democracia PRO en su máxima expresión

13/04/2018 | El gobierno local de Cambiemos decidió dar de baja el programa de Presupuesto Participativo. Ya se lo comunicaron a su titular, Gabriel Lagomarsino. Ahora las obras se realizarán de acuerdo al porcentaje de cobrabilidad de cada barrio y se decidirán a través de algunos referentes barriales. Así los lugares más vulnerables, lo serán más por no pagar las tasas municipales.

Primero, no demostraron la decisión política de cumplir con los proyectos ganadores en más de dos años de gestión, aún están esperando muchos que se impusieron en las votaciones del 2016; segundo, quitaron las partidas correspondientes a Presupuesto Participativo del Presupuesto 2018; esas fueron las primeras muestras del rumbo que tomará el Intendente Nicolás Ducoté con el programa de Presupuesto Participativo en el futuro inmediato. Borró de un plumazo aquel proyecto que impulsó cuando fue concejal en el 2014. ¿Perdió la memoria? ¿O simplemente lo consideraba como las numerosas promesas del 2015 que nunca se llevaron a cabo?

 

RECUERDOS

“No habrá más votaciones”, ese fue el mensaje que recibió el Subsecretario de Participación Ciudadana, Gabriel Lagomarsino durante las reuniones del pasado fin de semana. Se lo mencionaron en medio de un encuentro con decenas de funcionarios. A partir de lo inmediato se acordarán las obras con referentes barriales, los cuales en algunos puntos del distrito pueden verdaderos representantes del resto de los vecinos pero en otros van a aparecer los interminables punteros políticos. ¿Y las asambleas que se están realizando? No llegarán a la instancia definitoria o terminarán sin concretar los proyectos al igual que en el 2016 y 2017.

Chau Presupuesto Participativo

“Nos reunimos con gente de Secretaria Privada del Municipio con el objetivo de gestionar mejoras para nuestro barrio. El Municipio evaluará la recaudación de impuestos municipales del barrio y la devuelve en mini obras”, ese el mensaje de un grupo de Whatsapp de vecinos de un barrio de Villa Rosa (que no difundimos el nombre para que no sea una excusa de la inexistencia de la gestión en el lugar). A ellos también le solicitaron que den dos o tres opciones de mejoras que se necesitan y de acuerdo a lo que pagan “recibirán”.

Ya no existirán esas jornadas en las cuales grupos de vecinos representando a clubes, sociedades de fomento, bibliotecas populares, grupos de Boy Scouts o diferentes instituciones intermedias trabajen por un proyecto y busquen el acompañamiento del resto de la sociedad donde conviven diariamente. Sólo habrá espacios para obras que deberían ser obligación del estado entregarlas parra generar una mejor calidad de vida de sus ciudadanos.

Si la jerarquía de los trabajos dependen de los índices de cobrabilidad de las tasas comunales, ¿los barrios postergados que están sufriendo la coyuntura económica cada vez obtendrán menos? ¿Entonces el deseo de tener un distrito equitativo era una fantasía como la Revolución prometida en el 2015?

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