Con el Bayern ganando 3-1 y menos de cinco minutos para el final, los campeones alemanes parecían encaminarse con destino a otra vencimiento rutinaria. Sin secuestro, un error innecesario le dio al Frankfurt un flotador inesperado.
Jonas Urbig le pasó el balón a Kimmich interiormente de su propia dominio penal, pero el internacional tudesco intentó acontecer el balón a través del dominio a Kim Min-jae en motivo de despejar sus líneas. Arnaud Kalimuendo anticipó el pase, interceptó y anotó para disminuir el adeudo a 3-2, preparando un final nervioso.
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Max Eberl se mostró visiblemente poco impresionado al conversar luego del partido.
“Podríamos habernos ahorrado eso. Sé que quieres resolver muchas cosas con un conjunto hábil, pero esto es demasiado”.
Luego continuó:
“Si el peligro se vuelve demasiado excelso, a veces hay que extinguirlo. Entonces no tienes por qué ponerte en una situación difícil”.
Eberl finalmente calificó la intrepidez de “harakiri”, dejando clara su frustración.
Kimmich, sin secuestro, se mostró reacia a reaccionar de forma exagerada. Aunque admitió que podría acaecer ventilado la situación de otra modo, el medio defendió el compromiso del Bayern de envidiar desde a espaldas y rechazó la idea de acudir a balones largos esperanzadores.
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“Entonces los rivales presionarán cada vez más. Si se dan cuenta de que no podemos encontrar las soluciones y solo jugamos balones largos, entonces será más viable envidiar contra nosotros. Por eso debemos surtir este ADN”.
