Un hombre que arrojó a un impulsivo de seis abriles desde la Tate Modern fue claro culpable de atacar a dos enfermeras en el Hospital Broadmoor.
Jonty Bravery, de 24 abriles, pateó a uno de ellos en el muslo y “arrancó” la cara de otro, dejándola con crimen goteando por su mejilla.
Bravery fue condenado a sujeción perpetua por arrojar al impulsivo francés desde el observador del décimo carretera de la recinto de arte en 2019 y está recluido en un hospital de entrada seguridad.
Decidió no asistir a su seso en el Tribunal de Magistrados de Westminster, donde fue claro culpable de dos cargos de acometida en septiembre de 2024.
El fiscal Tom Heslop dijo que Bravery es monitoreado por tres miembros del personal “las 24 horas del día, los siete días de la semana” y lo mantienen en una habitación con sólo un colchón.
Se le dijo al tribunal que el personal intentó sujetar a Bravery posteriormente de que intentó resquilar una cornisa para arrojarse desde ella.
Lo pusieron en su colchón antiguamente de ponerlo boca hacia lo alto, dijo Heslop.
Las imágenes corporales reproducidas en la cancha mostraron a las enfermeras luchando en el suelo con Bravery antiguamente de que otros miembros del personal entraran corriendo a la habitación para ayudar.
Se puede escuchar a un miembro del personal, presa del pánico, patalear: “Cristo, haz poco”.
Bravery “pateó” a Kate Mastalerz, golpeándola en el muslo, según escuchó el tribunal.
Asimismo “arrancó” la cara de Linda McKinlay, dejándola con crimen corriendo por su mejilla, añadió Heslop.
Al declararlo culpable de entreambos cargos, el magistrado principal Paul Goldspring dijo que Bravery “fue demasiado acullá”.
Aplazó la sentencia hasta el 8 de enero y pidió información actualizada sobre el estado presente de salubridad mental de Bravery.
Bravery fue encarcelado otras 14 semanas posteriormente de aceptar que atacó a otro personal de Broadmoor en 2020.