YAKARTA, 27 de abril (Reuters) – Estudiantes y civiles se enfrentaron el lunes con personal encargado de hacer cumplir la ley en Papúa, en Indonesia, afectada por la insurgencia, durante una protesta a la que asistieron cientos de residentes que exigían la retirada del personal marcial de la región, dijo un funcionario de policía.
Una operación marcial llevada a límite en la región a principios de este mes supuestamente resultó en la crimen de 15 personas, entre ellas mujeres y niños.
La operación se llevó a límite contra separatistas armados que han buscado la independencia de la región de Papúa, rica en fortuna, desde 1969, cuando una votación supervisada por las Naciones Unidas la puso bajo control de Indonesia posteriormente de más de seis décadas de dominio colonial holandés.
El organismo de control de derechos humanos del país confirmó la semana pasada las muertes y pidió al gobierno que revise las operaciones en la región. El ejército aún no ha obligado las bajas.
El lunes, aproximadamente de 800 manifestantes se manifestaron en tres localidades de la renta de la provincia de Papúa, Jayapura, antaño de reunirse en el centro de la ciudad, dijo Cahyo Sukarnito, portavoz de la policía provincial de Papúa.
Pidieron al gobierno que retire al ejército de las seis provincias de Papúa y garantice el fin de décadas de violencia, dijo Cahyo a Reuters, reconociendo que las muertes durante las recientes operaciones militares habían provocado la ira circunscrito.
Se desplegaron gases lacrimógenos y un cañón de agua para dispersar a los manifestantes en un espacio posteriormente de que arrojaran piedras a la policía, dijo Cahyo. Dijo que cinco policías resultaron heridos pero no hubo reportes de heridos entre los manifestantes.
Las imágenes del medio circunscrito Tribun Papua mostraron a personal de policía con equipo de protección y portando porras mientras se acercaban a los manifestantes.
Una vez que los enfrentamientos disminuyeron, las manifestaciones continuaron pacíficamente y varios legisladores regionales llegaron al espacio para reunirse con los manifestantes y escuchar sus demandas.
Papúa alberga la segunda mina de oro y cobre más magnate del mundo, Grasberg, propiedad conjunta del gobierno de Indonesia y el coloso minero estadounidense Freeport.
(Reporte de Ananda Teresia; editado por Gibran Peshimam y David Stanway)
