Los jubilados probablemente consideren los impuestos, la inflación o la atención sanitaria como sus mayores gastos. Pero hay otro multiplicador que discretamente puede costar mucho más: el miedo.
Sin la seguridad de un sueldo regular, es claro preocuparse por quedarse sin metálico en los llamados “abriles dorados”. De hecho, el 64% de los estadounidenses dicen que les preocupa más sobrevivir a sus ahorros que fallecer, según una indagación de 2025 realizada por Allianz Life (1).
Aunque esta ansiedad por el metálico no está del todo injustificada, tomar decisiones financieras importantes impulsado por el miedo puede resultar costoso. Las consecuencias pueden ser sustanciales y difíciles de ver.
He aquí por qué muchos jubilados tienen miedo de vestir su propio metálico y cómo esa indecisión puede sujetar su calidad de vida.
Es claro suponer que el miedo financiero está inversamente correlacionado con los capital financieros. En otras palabras, cuanto más metálico tienes, menos miedo tienes. Sin bloqueo, las investigaciones sugieren que la ansiedad financiera a menudo está desconectada de la capacidad financiera auténtico.
Las parejas casadas mayores de 65 abriles con al menos $100.000 en ahorros retiran a una tasa promedio anual del 2,1%, según datos de Prudential Financial citados por el Wall Street Journal (2). Esto está muy por debajo de la comúnmente mencionada “regla del 4%”, que a menudo se cita como un punto de remisión inexacto para el consumición sostenible en subvención.
Sorprendentemente, algunos jubilados evitan por completo los retiros. Aproximadamente el 27 % de los jubilados mayores de 60 abriles con cuentas de subvención supervisadas por Vanguard no realizaron retiros durante los primeros cinco abriles posteriormente de dejar su empleador (3).
En pocas palabras, muchos jubilados tienen demasiado miedo de vestir el metálico que tanto les costó vencer.
Para muchos, esta extrema frugalidad puede significar perder oportunidades de acaecer tiempo con la clan, tomar asueto o disfrutar de pasatiempos personales. Incluso puede conllevar un costo auténtico, aunque a menudo pasado por stop, en la calidad de vida.
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Una sensación de temor puede empujar a muchos jubilados a optar por productos financieros que percibir seguros y protegidos, pero pueden socavar la riqueza a espacioso plazo si se utilizan en exceso o en el momento desacertado.
Casi la parte (48%) de los inversores dijeron que cambiaron activos a inversiones más conservadoras durante las crisis del mercado, según una indagación de Nationwide de 2025 (4). En términos prácticos, esto a menudo significa entregar posteriormente de que los precios caen, asegurando pérdidas y reduciendo la exposición a futuras recuperaciones.
Ser demasiado conservador con sus decisiones de inversión, principalmente por miedo, podría ser un error costoso. Podría perderse un crecimiento sustancial a espacioso plazo y seguridad financiera simplemente porque tomó una osadía impulsiva durante una caída del mercado de títulos.
De modo similar, remunerar de más ciertas anualidades o retener grandes cantidades de efectivo por temor a la volatilidad puede deteriorar el poder adquisitivo y, en última instancia, desacelerar el crecimiento de la cartera con el tiempo.
Gracias a Dios, existen formas de pasar esta respuesta emocional.
El contraveneno contra la inversión emocional y basada en el miedo, según una investigación realizada por Melissa Knoll, vicepresidenta de ciencias del comportamiento de Fidelity, es un enfoque disciplinado y basado en reglas (5).
En ocupación de encomendar en la fuerza de voluntad o los instintos personales, Knoll recomienda utilizar una dirección de cartera profesional o herramientas de inversión automatizadas que ayuden a perdurar contribuciones y asignaciones consistentes independientemente de la volatilidad del mercado.
Por ejemplo, inscribirse en contribuciones automáticas a un 401(k) o a un plan de reinversión de dividendos (DRIP) hace que sea menos probable que los inversores transfieran activos a inversiones conservadoras durante las crisis del mercado.
Knoll igualmente sugiere revisar sus cuentas de subvención con menos frecuencia. Los inversores que monitorean con frecuencia sus carteras tienen menos probabilidades de aceptar riesgos y podrían ser más propensos a sujetar su crecimiento a espacioso plazo.
Por otra parte, si revisa las cuentas de subvención con menos frecuencia. Los inversores que monitorean constantemente sus carteras tienden a ser más reacios al aventura y más propensos a tomar decisiones a corto plazo que potencialmente pueden sujetar los rendimientos a espacioso plazo.
Y si revisa sus cuentas varias veces a la semana, la subvención puede comenzar a parecerle un segundo trabajo: reemplazar el trabajo remunerado con la dirección de cartera no remunerada.
Las horas dedicadas a ver informativo financieras, reaccionar a las oscilaciones del mercado o estudiar gráficos de acciones son horas que no se dedican a la clan, los amigos o a las actividades que hicieron atractiva la subvención en primer ocupación.
No permita que el miedo y el ruido del mercado a corto plazo dominen los que deberían ser sus abriles más flexibles. Un plan probado en el tiempo, respaldado por la diversificación, la automatización y el reequilibrio folleto, reduce la aprieto de una supervisión constante. Establezca la organización, revísela de vez en cuando y dese tiempo para hacer el trabajo pesado.
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Alianza (1); Diario de Wall Street (2); Vanguardia (3); A nivel franquista (4); Fidelidad (5).
Este artículo proporciona sólo información y no debe interpretarse como un consejo. Se proporciona sin fianza de ningún tipo.