GUADALAJARA, México (AP) — El líder del Cártel Jalisco Nueva Gestación fue enterrado el lunes en un brillante féretro dorado con enormes coronas de flores y una gran presencia marcial en el estado que dio nombre a uno de los cárteles más poderosos de México.
Un funcionario federal confirmó que Nemesio Oseguera Cervantes, apodo “El Mencho”, fue enterrado en un cementerio en Zapopan, un suburbio de Guadalajara, la segunda ciudad más sobresaliente de México. Decenas de personas acompañaron el cortejo fúnebre, muchas de ellas con paraguas negros en un día soleado y con una facción que tocaba música regional mexicana conocida como facción.
El funcionario que habló sobre el ocupación solicitó el anonimato porque no estaba facultado a discutir el caso. La Fiscalía Normal se negó a confirmar el ocupación del entierro de El Mencho por “razones de seguridad”.
Desde el domingo se intensificó la seguridad en los alrededores de una funeraria a la que llegaban grandes coronas de flores sin nombre. Algunos incluían la imagen de un desentono con flores y a Oseguera Cervantes a veces se le llamaba el “Señor de los Gallos”.
El ejército mexicano mató a Oseguera Cervantes hace poco más de una semana mientras intentaba capturarlo. Murió a causa de múltiples heridas de bala, según el certificado de defunción obtenido por The Associated Press.
El homicidio desató la violencia en unos 20 estados. El certificado de defunción encaja con una descripción de la operación para capturar a Oseguera Cervantes dada por el secretario de Defensa, Ricardo Trevilla, quien había dicho que el líder del cartel y dos guardaespaldas habían resultado gravemente heridos en un tiroteo con soldados exterior de una casa en Tapalpa, Jalisco. Los tres murieron camino a un hospital.
El certificado precisó que Oseguera Cervantes presentaba impactos de bala en el pecho, vientre y piernas.
Su cuerpo fue trasladado a la Ciudad de México donde se le practicó la necroscopía y luego el cuerpo fue entregado a su grupo el sábado, informó la Fiscalía Normal de la República en un breve comunicado.
El certificado de defunción todavía señala que Oseguera Cervantes debía ser enterrado, una habilidad habitual en casos de muertes violentas para permitir la compilación de pruebas forenses adicionales si fuera necesario en el futuro. El documento no decía dónde se llevaría a lado el entierro.
Las preocupaciones de las autoridades en materia de seguridad en torno al ocupación del entierro están perfectamente fundadas. El homicidio de Oseguera Cervantes desató represalias por parte del cartel en numerosos estados. Más de 70 personas murieron entre la operación marcial y la violencia que siguió. El gobierno ha dicho que continúan las operaciones de seguridad contra otros miembros de detención rango del cartel.
Es habitual que un ambiente de intriga rodee los entierros de los capos de la droga en México, poco que aprovechan sus seguidores para intentar elevarlos a la inscripción. A las pocas horas de la crimen de El Mencho ya se escribían baladas, conocidas como narcocorridos, sobre su homicidio.
En Culiacán, en el vecino estado de Sinaloa, hogar de un cártel del mismo nombre, hay un cementerio conocido por sus lujosas criptas y mausoleos de antiguos capos como Ignacio Coronel, un antiguo socio de El Mencho, y Arturo Beltrán Leyva.
Estaba el narcotraficante que fue asesinado dos veces, Nazario Bronceado, líder del violento y pseudo religioso cartel de los Caballeros Templarios que, según las autoridades, fue asesinado en 2010 solo para matarlo de verdad en 2014.
A veces los cuerpos desaparecen, como en el caso de Heriberto Lazcano, líder de los temibles Zetas, cuyo cuerpo fue robado en 2012. O mueren en circunstancias extrañas, como Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien murió en una cirugía plástica fallida.
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Sánchez informó desde la Ciudad de México. La escritora de AP María Verza en Ciudad de México contribuyó a este documentación.