La oficina Trump propone una revisión radical del censo de 2030 que cambia quién se cuenta como residente en Estados Unidos y lo que sabemos sobre ellos

La oficina Trump propuso el miércoles una reforma radical de cómo se cuenta a las personas en Estados Unidos en el censo de 2030, incluyendo medidas para excluir a los inmigrantes que se encuentran ilegalmente en el país de los totales de población utilizados para determinar la representación política y no preguntar a cada estadounidense sobre su raza y origen étnico.

Según una regla propuesta publicada en estría por la Oficina del Censo, la agencia cambiaría su definición de “residencia habitual” de una persona (el unificado que durante mucho tiempo ha determinado dónde se cuenta a cierto) para prescindir a los inmigrantes indocumentados del conteo utilizado para dividir los escaños en la Cámara de Representantes entre los estados.

La propuesta además excluiría a algunos inmigrantes que están legalmente en el país pero que no tienen status de residente permanente lícito, una expansión potencialmente significativa más allá de los intentos anteriores del presidente Donald Trump de eliminar a los inmigrantes indocumentados del conteo de la población.

En un cambio importante separado en la presentación, la oficina propone prohibir las preguntas sobre raza y origen étnico en el formulario abreviado del censo y otros cuestionarios utilizados para enumerar a la población. La norma además prohibiría preguntas sobre orientación sexual.

Los cambios, si se aprueban e implementan para 2030, tendrían enormes consecuencias políticas. Los resultados del censo determinan cómo se distribuyen los 435 escaños de la Cámara entre los estados y forman la almohadilla para retornar a dibujar los mapas del Congreso. Los datos de raza y origen étnico recopilados a través del censo además se utilizan para producir datos de población que los estados reciben para la redistribución de distritos y para ayudar a hacer cumplir la Ley de Derecho al Voto y otras leyes de derechos civiles.

Si perfectamente Trump no será presidente durante el recuento de 2030, la planificación y preparación para la enumeración decenal ordenada constitucionalmente ya está en marcha.

El recuento además ayuda a determinar cuánto capital federal se envía a cada estado.

La propuesta marcaría un cambio fundamental en la forma en que el gobierno determina quién cuenta como parte de la población de un estado. La 14ª Reforma exige que los escaños de la Cámara se repartan “contando el número total de personas en cada estado”, en ocasión de ciudadanos, y durante más de dos siglos el censo generalmente se ha basado en el ocasión donde vive una persona para determinar ese recuento, independientemente de su ciudadanía o status migratorio.

En su nueva propuesta, la oficina ahora argumenta que los inmigrantes indocumentados no deberían etiquetar como residentes habituales “correcto a su error de vínculo y nobleza suficientes” con Estados Unidos.

La oficina propone contar a los residentes permanentes legales y excluir a los inmigrantes indocumentados y a las personas cuyo status lícito es “menos duradero e indefinido” que una polímero verde. Eso significa que la propuesta podría ir más allá de los inmigrantes indocumentados y excluir a algunas personas que viven legalmente en Estados Unidos, dependiendo de cómo la oficina defina en última instancia qué status migratorio califican.

Todavía está considerando exactamente cómo tomar esas determinaciones, incluso a través de registros gubernamentales de agencias como los Departamentos de Seguridad Doméstico, del Riquezas y de Estado.

La propuesta equivale a un nuevo enfoque a la lucha que Trump libró durante su primer mandato cuando se estaba planificando el censo de 2020, durante el cual su oficina buscó excluir a los inmigrantes indocumentados de las cifras utilizadas para dividir los escaños de la Cámara entre los estados.

El esfuerzo generó varios desafíos legales y finalmente fracasó luego de que la incipiente oficina del presidente Joe Biden puso fin a los esfuerzos de Trump por no incluir a todas las personas en Estados Unidos en el recuento. La publicación del censo programada para 2020 se retrasó hasta el mandato de Biden correcto a retrasos relacionados con la pandemia.

Tanto en el primer como en el segundo mandato de Trump, su oficina ha ejercido un control inusual sobre el censo.

El director de la Oficina del Censo designado por Trump y confirmado por el Senado en 2019 renunció al eclosión del mandato de Biden luego de una protesta de los legisladores demócratas tras un referencia de vigilancia de que estaba presionando a los empleados para que se apresuraran a excluir del conteo a los inmigrantes no autorizados.

Trump además dijo en agosto de 2025 que iba a ordenar un nuevo censo y que “las personas que están en nuestro país ilegalmente NO SERÁN CONTADAS”, una idea que la oficina finalmente no cumplió.

La fiscal común de Nueva York, Letitia James, criticó el cambio propuesto el miércoles por la mañana y dijo: “La Constitución es clara. Cada persona que vive en los Estados Unidos, independientemente de su status migratorio, debe ser contada en el censo. Detuvimos los ataques al censo de la oficina Trump en 2020 y estamos explorando nuestras opciones legales para contraatacar nuevamente”.

La oficina además señala en su motivo decisiones judiciales recientes relacionadas con la raza y el impulso más amplio de la oficina Trump contra los programas de diferencia, equidad e inclusión. Dice que, en cambio, podría obtener información demográfica de los registros administrativos y seguiría siendo excarcelado de hacer esas preguntas en otras encuestas.

Históricamente, la Oficina del Censo ha preguntado sobre la raza y el origen étnico de los estadounidenses en el conteo que se realiza una vez cada 10 abriles. En común, históricamente no ha recopilado datos sobre la orientación sexual en el censo, aunque el recuento de 2020 sí preguntó sobre las personas que vivían con parejas “del mismo sexo”.

“[T]La Oficina del Censo además está considerando la naturaleza (potencialmente) sensible de las preguntas sobre raza, etnia y orientación sexual”, dice la propuesta. “Dudas sustanciales sobre el significado, la importancia y el impacto de intentar categorizar a las personas por raza y etnicidad, en particular, han ocupado un ocasión destacado en nuestro discurso franquista y se han reflejado en cambios en la ley”.

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