Manifestantes bloquearon la entrada al Louvre en París el lunes, mientras las autoridades francesas luchaban por frenar el descontento manifiesto que alimentó manifestaciones masivas por el costo de la vida que durante el fin de semana desembocaron en algunos de los peores actos de violencia callejera de los últimos abriles.
El presidente Emmanuel Macron ordenó una revisión de la seguridad cuando el ministro del interior del país admitió que la policía “había perdido el control” durante los disturbios del fin de semana.
Sin inmutarse, el movimiento de los Chalecos Amarillos que organizó las manifestaciones del fin de semana convocó a una nueva ronda de protestas el sábado.
Italia, España y Portugal, donde la ira por el aumento de los precios además ha llevado a protestas, estaban atentos a los acontecimientos luego de que estallaron enfrentamientos más pequeños en Milán durante el fin de semana y persistieron las protestas por los costos de la vivienda en las ciudades españolas.
Cerca de de medio millón de personas se manifestaron en toda Francia para protestar contra el creciente costo de la vida, la culminación de cuatro semanas de protestas que comenzaron con estudiantes de secundaria que exigían mejores condiciones en sus escuelas.
Lo que comenzaron como manifestaciones pacíficas se transformaron en violencia en algunos lugares, cuando grupos enmascarados al ganancia de las protestas atacaron a las fuerzas del orden, irrumpieron en ayuntamientos y otros edificios públicos, incendiando muchos de ellos, saquearon tiendas e incendiaron automóviles, bicicletas y scooters en las calles.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, ofreció dimitir el lunes luego de que más de 2.500 personas fueran arrestadas y casi 1.000 miembros de las fuerzas de seguridad resultaran heridos. Los manifestantes además resultaron heridos, y a uno de ellos le volaron la mano con una bomba antidisturbios de la policía.
“El sábado, en algunas ciudades importantes, no se podía mirar a los fanales a los comerciantes luego de que cientos de tiendas habían sido saqueadas y decirles que no habíamos perdido el control”, dijo Núñez.
Macron rechazó la renuncia de Núñez, aun cuando reconoció fallas de seguridad e inteligencia en la respuesta del gobierno, a pesar de los aproximadamente 60.000 agentes del orden desplegados en todo el país el sábado.
En todo el país, más de 2.330 personas fueron puestas bajo custodia policial durante el fin de semana, el 70 por ciento de las cuales eran adultos, dijo el lunes el ministro de Jurisprudencia, Gerald Darmanin.
Se esperaba que más de 2.000 tiendas se hubieran gastado afectadas por la violencia del fin de semana en toda Francia, con daños que ascenderían a “cientos de millones de euros”, según el presidente de la Cámara de Comercio, Alain Di Crescenzo.
En un discurso a la nación el domingo por la tarde, Macron criticó la violencia “desenfrenada” y dijo que las autoridades locales podrían prohibir – “si fuera necesario” – ciertas manifestaciones en los próximos días.
Pero no llegó a anunciar medidas drásticas, como el estado de emergencia o el toque de queda.
Las autoridades de la ciudad de Marsella dijeron el lunes que las reuniones públicas estarían prohibidas desde el mediodía hasta las 20:00 horas (10:00-18:00 GMT).
– Louvre bloqueado –
El descontento manifiesto no dio señales de disminuir el lunes, cuando manifestantes bloquearon la entrada al icónico Museo del Louvre de París, el más visitado del mundo.
“Estamos orgullosos de anunciar que estamos bloqueando el museo más egregio del mundo”, decía un folleto colocado fuera del museo, mientras la dirección y los sindicatos decían que la protesta estaba encabezada por estudiantes de la Ecole du Louvre.
El aumento de los precios ha alimentado la ira en Francia, donde los precios del diésel han aumentado casi un 40 por ciento y la gasolina un 25 por ciento desde marzo y donde los precios de los alimentos han aumentado un 25 por ciento desde 2021.
– Elecciones –
Los disturbios en Francia han estallado pocos meses ayer de una referéndum presidencial esencia en la que el centrista Macron no puede presentarse nuevamente y Marine Le Pen, la candidata presidencial de extrema derecha por el partido Agrupación Franquista, ocupa un división destacado en las encuestas.
Los ministros han culpado a los grupos “ultraizquierdistas” de la violencia, mientras que Le Pen afirmó que el partido de su rival de extrema izquierda a la presidencia, Jean-Luc Melenchon, había “legitimado la violencia”.
La izquierda ha imputado a Macron de ignorar las demandas de los manifestantes, mientras que la derecha le pide que adopte una serie más firme.
– Europa –
Con el aumento del costo de la vida en toda Europa, han estallado manifestaciones más pequeñas en otros países.
El fin de semana estallaron enfrentamientos al ganancia de una manifestación por el coste de la vida en Milán, y el corregidor Giuseppe Sala advirtió: “Estoy muy preocupado porque es un engendro nuevo, que además surge de un tablas internacional y, por consiguiente, se retroalimenta”.
En España, cientos de tiendas de campaña han ocupado la céntrica Puerta del Sol de Madrid desde septiembre, cuando el desalojo de una mujer de 87 abriles de su asfalto de toda la vida desató protestas a nivel doméstico en un país con costos de vivienda en encarecimiento.
Todavía se han destacado decenas de tiendas de campaña en las principales ciudades portuguesas de Lisboa y Oporto, y los manifestantes exigen acciones por el aumento de los costos de la vivienda.
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