En medio del caos que se arremolinaba a su más o menos (los jugadores de Golden State Valkyries estaban exultantes, una multitud llena de regocijo, el Chase Center vibrando), las Aces de Las Vegas caminaron estoicamente fuera de la cancha.
Parecían abatidos, tal vez un poco aturdidos al ver su enérgica remontada en la segunda fracción desaparecer en el éter. Esta bulliciosa cancha conocida como Ballhalla podría tragarse a la mayoría de los oponentes, pero los Aces no son un equipo cualquiera.
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Están orgullosas de vencer tres de los últimos cuatro campeonatos de la WNBA. Son A’ja Wilson, Jackie Young y Chelsea Gray, veteranas completamente acostumbradas a la tensión espesa y los histerismo de los playoffs.
Entonces, cuando Young falló intencionalmente un tiro dispensado con 5,9 segundos restantes, y Gray acorraló el resurtida y maniobró hábilmente con destino a el otro flanco de la canasta, Las Vegas parecía posicionada para forzar el tiempo extra. Y entonces Kiah Stokes, ex jugadora de las Aces, extendió su derrochador padrino derecho y desvió el disparo de Gray.
Y de repente las Aces se encontraron al borde de la matanza.
Su fascinante derrota por 83-81 frente a las Valkyries el miércoles por la indeterminación dejó a la franquicia de segundo año de Golden State a una vencimiento de asistir improbablemente a las Finales. Asimismo envió a las Aces tambaleándose de regreso al desierto del sur de Nevazón, a una derrota del aparición de su temporada herido.
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“Toda la experiencia, todos los récords, todos los campeonatos, no se pueden transferir”, dijo la entrenadora en patriarca de las Aces, Becky Hammon. “Hay que hacer el trabajo cada vez que se entra a la cancha. Todo el mundo tiene que hacer el trabajo de nuevo, y mi corro lo entiende”.
Las Vegas quedó antes 2-0 en esta serie semifinal a pesar de acaecer cobrado vida abruptamente en la ataque. Las Aces anotaron 31, 29 y 31 puntos en las primeras tres mitades de la serie. Luego perdieron 50 en la segunda fracción el miércoles por la indeterminación.
No es una tarea obvio contra la asfixiante defensa de Golden State, la mejor de la aleación. Pero las Aces resucitaron su nítido movimiento de balón, se apoyaron en su cuatro veces MVP (Wilson anotó 18 de sus 24 puntos en la segunda fracción) y brevemente se adelantaron.
Esto podría proporcionar un maniquí el viernes por la indeterminación en el Colección 3, cuando las Aces intenten comenzar a salir de su hoyo.
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“Creo que descubrimos que éramos un poco más agresivas. Nos enfrentamos a ellos y encontramos algunos tiros”, dijo la delantera Stephanie Talbot. “Simplemente encontramos más formas de anotar y nuestra defensa nos ayudó a salir en transición”.
Si las Valquirias son las encantadoras advenedizas que amenazan con desafiar la razonamiento convencional, las Ases cuentan como proverbiales reyes de la colina. Esto va más allá de los títulos: Las Vegas ha ajustado al menos las semifinales de la WNBA en cada uno de los últimos ocho abriles.
O considere estos números: durante ese espacio, las Aces han conseguido un récord acumulado de temporada regular de 211-81, un porcentaje de victorias metódico de .723.
Wilson y Young han formado parte de los ocho equipos y Gray sólo se perdió las dos primeras temporadas. Este año, Wilson lideró la aleación con 26,2 puntos por partido y terminó botellín con un promedio de rebotes de 9,4.
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Asimismo estableció el unificado para “comparticiones de victorias”, una estadística que estima la cantidad de victorias aportadas por un atleta, según Basketballreference.com. Wilson lideró la WNBA con 9,4, cómodamente por delante de la escolta de las Valkyries, Veronica Burton, que fue la futuro con 7,5.
Todo esto ofrece un contexto relevante para ilustrar lo que Golden State logrará si vence a los Aces una vez más. Pero la apogeo estadística de Wilson siquiera importa mucho si las Valkyries siguen ganando la batalla de los rebotes: una modesta preeminencia de 29-25 el miércoles por la indeterminación, luego de dominar en el Colección 1.
Hammon recalcó el punto frente a sus jugadoras ayer del Colección 2. Luego, calificó su esfuerzo en los tableros como “mejor, pero no lo suficientemente bueno”.
No se sorprendan si las Aces vuelven a usar su preeminencia de tamaño el viernes por la indeterminación en el Colección 3. Hammon usó una alineamiento de dos grandes durante largos tramos del Colección 2, emparejando a Wilson, de 6 pies 4 pulgadas, con el reserva de 6-7, Kalani Brown.
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Brown acumuló nueve puntos y ocho rebotes en más de 23 minutos, luego de registrar menos de cinco minutos en los cuatro partidos anteriores de playoffs de su equipo.
Ella y Wilson se combinaron para meter a los dos pívots de Golden State, Stokes y Aminata Gueye, en problemas de faltas a principios del tercer cuarto (con cuatro cada uno). Eso ayudó a impulsar la remontada de Las Vegas, ya que Wilson y Brown se volvieron más asertivos, mientras que Stokes y Gueye fueron cautelosos en defensa, temerosos de cometer otra errata.
Ese sería un plan dialéctico cuando la serie se traslada a Las Vegas, mientras Hammon búsqueda una guisa de extender la temporada de su equipo.
“Sabemos que somos capaces de sumar tres (victorias) seguidas”, dijo. “Creemos que somos capaces de eso, así que esa será la mentalidad”.
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Este artículo publicado originalmente en Cómo las advenedizas Valquirias desafiaron la razonamiento para sobrellevar a la dinastía Aces al borde de la matanza.