“A mi hermano lo asesinaron por no satisfacer una trastorno… delante de sus hijos”, dijo Edilma Martínez Flores en un centro de apoyo a personas desplazadas en Bogotá.
Huyó de su casa en las suburbios de Cali, en el suroeste, a posteriori de que grupos criminales armados repartieran folletos ordenando a los residentes que se fueran o enfrentarían violencia.
“No tuvimos más remedio que dejar nuestras cosas detrás. Empezaron a colocar bombas en las rutas por las que viaja la clan”.
Edilma no está sola, y experiencias como la suya son la razón por la que la inseguridad domina las mentes de los votantes en las elecciones presidenciales esencia del domingo.
Las seis décadas de conflicto en Colombia entre grupos armados, el Estado y los cárteles han matado a cientos de miles de personas.
No es nuevo, pero los grupos armados ilegales aproximadamente han duplicado su número de miembros en los últimos cinco abriles.
Entre ellos se incluyen las facciones disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Permiso Doméstico (ELN) y el Clan del Sinvergüenza, que han ampliado su control de zonas rurales claves para el narcotráfico y la minería ilegal.
El outsider Abelardo de la Espriella (izquierda) quiere construir megacárceles para pandilleros y cuenta con el aval de Donald Trump, mientras que el senador Iván Cepeda (derecha) quiere más negociaciones con grupos armados. [AFP via Getty Images]
Una formidable ataque entre el ELN y los disidentes de las FARC cerca de la frontera entre Venezuela y Colombia el año pasado desplazó a decenas de miles de personas.
Los dos candidatos presidenciales tienen visiones marcadamente diferentes para tocar esta violencia, en una campaña marcada por el crimen de un candidato presidencial, homicidios, secuestros y atentados.
El senador de izquierda Iván Cepeda es manido como el “arquitecto” de la táctica de “paz total” del contemporáneo presidente Gustavo Petro, que prioriza la negociación con los grupos armados. Los críticos dicen que ha fracasado y ha permitido que los grupos armados aprovechen los altos el fuego para ampliar su control. Los partidarios argumentan que evita una pérdida maduro de vidas.
Incluso desempeñó un papel esencia en el acuerdo de paz de 2016 que desarmó a miles de combatientes de las FARC.
Prometió “transformaciones sociales que el país pide a gritos con emergencia”, al tiempo que prometió “hacer balanceo” de la táctica de paz y “realizar los cambios necesarios”.
Su rival es un outsider conservador, el patrón y abogado de derecha Abelardo de la Espriella, que se hace designar El Tigre. Ha recibido el respaldo de Donald Trump y es ciudadano estadounidense. La indumentaria característica de él y de sus seguidores es la camiseta del fútbol colombiano, que la izquierda le acusa de politizar.
Prometió 10 megaprisiones, una dura represión marcial y el fin de las negociaciones con los grupos armados, diciendo que tiene “osadía” para enfrentarlos.
“Cualquier criminal que no se rinda será caído”, ha prometido.
Para muchos colombianos, la forma en que se aborde este tema tendrá un gran impacto en sus vidas.
Los votantes respaldaron por ajustado ganancia a De la Espriella en la primera dorso frente a Cepeda. [AFP via Getty Images]
Isabelita Mercado Pineda, asesora público para la paz, las víctimas y la reconciliación en Bogotá, dice que el desplazamiento forzado aumentó un 300% entre 2024 y 2025.
“No hemos manido desplazamientos como este en las últimas dos décadas”, añadió.
Dijo que ha sido impulsado por factores que incluyen el aumento de la producción de cocaína, el fracaso del ejército en acomodarse los territorios que dejaron las FARC a posteriori de su desmovilización en 2016, dejando vacíos que los grupos armados deben satisfacer, y un “fracaso” de la táctica del gobierno que, según ella, proporciona a los grupos criminales una “zanahoria pero no suficiente garrota”.
El centro de apoyo a víctimas de Bogotá muestra la magnitud de este problema. Erin Gamboa, de la región del Chocó en la costa del Pacífico, dijo que la partida de las FARC se llevó a su medio hermano y que no han sabido mínimo de él desde entonces.
“Mi región está muy disputada, las bandas criminales se pelean por el circunscripción”, dijo, describiendo cómo los paramilitares, la partida y las FARC luchan por la minería ilegal y los sitios de tráfico de cocaína.
Erin Gamboa dice que grupos armados se llevaron a su medio hermano [BBC]
Otra pareja, que quiso permanecer en el anonimato, dijo que su pequeño negocio de entrega de comida fue contactado por un hombre que decía ser de las FARC. Comenzó a dañar a sus hijos, exigiendo 5 millones de pesos (cerca de de 1.500 dólares; 1.100 libras esterlinas).
Entre lágrimas, la mujer describió cómo la delincuencia ha crecido “tanto” y “ya no se puede salir en paz”.
El respaldo de Trump a De la Espriella, criticado por la izquierda como interferencia extranjera, se produce en un momento en que Estados Unidos adopta una postura más intervencionista con destino a los grupos criminales en América Latina.
Trump dijo que las elecciones determinarían la relación de Colombia con Estados Unidos y agregó que “si Abelardo deseo…[Colombia] “tendrá todo el apoyo y la fuerza de Estados Unidos detrás de él”, y calificó a Cepeda de “marxista de izquierda radical”.
De la Espriella creció en la costa caribeña de Colombia, donde conserva un esforzado apoyo regional.
María Luisa Sánchez, amiga de la grupo de la infancia y vecina, dijo que De la Espriella ha “acabado todo lo que se ha propuesto en la vida, es un hombre con convicciones muy fuertes”.
“Tiene ese carácter, coraje, es lo que necesitamos para Colombia, una persona… que sea dura con el narcotráfico, dura con la partida”.
Su simpatizante Sandra Bondadoso, de un pueblo en las suburbios de Barranquilla, dijo que “trabajará con Estados Unidos para combatir el narcotráfico y no planea platicar con criminales, poco que no ha legado resultados en cuatro abriles”.
“Quiere cambiar los impuestos para ayudar a las empresas a crear más empleos e volver en seguridad y lozanía”.
Electores jóvenes como Catalina respaldan al candidato de izquierda Cepeda [BBC]
Cepeda, por otro flanco, tiene la superioridad entre los votantes más jóvenes en Colombia.
“La propuesta de seguridad de Cepeda no sólo contempla las fuerzas coercitivas del Estado para frenar el crimen, sino que además toma en cuenta las raíces estructurales de la inseguridad: la desliz de presencia del Estado, la pobreza, la desigualdad, muchos jóvenes pertenecientes a grupos criminales”, dijo la estudiante Catalina La Magnate.
“No queremos repetir modelos de seguridad de gobiernos anteriores que han dejado miles de víctimas y no han resuelto los problemas. Creemos en la seguridad negociada: combinar represión [of armed groups] con programas sociales.”
En una fanzone para el partido inaugural de la Copa Mundial de Colombia contra Uzbekistán, que ganaron 2-1, la inexperto Sofía Díaz dijo que tenía esperanzas de que su equipo –y Cepeda– ganaran.
“Estoy más nervioso por las elecciones. Me gustan las propuestas de Cepeda, él está en contra del fracking, ha luchado por el país toda su vida”.
Las calles de Bogotá resonaron con vítores de entusiasmo y vuvuzelas a posteriori de la conquista de Colombia: el sonido de un país, brevemente, muy unido.
Con dos candidatos muy diferentes en la libramiento, las elecciones del domingo harán que las elecciones estén mucho más divididas.
Información adicional de Vanessa Silva y Nathalie Jiménez