Posteriormente de que la matriz de dos niños pequeños fuera liberada, Rivas y su esposa permanecieron cerca de la tribu. “Ahora nos sentimos como los abuelos de los niños, porque todavía tenemos una relación estrecha con ella, la cuidamos y cuidamos de los niños”, afirma.
El cuidado de los dos niños hizo que Rivas fuera muy consciente de la magnitud de lo que había establecido. Si se intensifican las medidas de control de inmigración en Hyattsville, una pequeña ciudad donde más de un tercio de la población es hispana, se le podría pedir que cuide a muchos niños a la vez.
Dichos temores se han manido exacerbados aún más por la incertidumbre que rodea al TPS, un software creado por el Congreso en 1990 para proteger a los inmigrantes que no pueden regresar de modo segura a países afectados por conflictos armados, desastres naturales u otras condiciones extraordinarias. El Salvador fue el primer país designado para el TPS en 1990 oportuno a su pleito civil, y esa protección fue renovada en 2001 luego de que el país sufriera un par de terremotos. Desde 1990, más de 170.000 salvadoreños han obtenido el status TPS, convirtiéndose en uno de los grupos más grandes protegidos por el software.