La publicación Los científicos pensaban que solo los grandes simios eran tan inteligentes, pero un pez diminuto demostró que estaban equivocados apareció por primera vez en AZ Animals.
Toma rápida
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Lábridos más limpios utilizaron espejos para acotar y rozar las marcas colocadas en sus cuerpos.
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Los experimentos sugieren que los peces pueden vincular los reflejos con las sensaciones de sus propios cuerpos.
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Los hallazgos desafían las suposiciones de que sólo los animales con cerebros grandes se reconocen en los espejos.
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La investigación plantea preguntas sobre la inteligencia animal y cómo los científicos interpretan las pruebas en espejo.
Durante décadas, los científicos utilizaron un prueba con espejos para explorar si los animales podían reconocerse a sí mismos. En esa prueba, los investigadores colocaron una marca en el cuerpo de un animal donde sólo podía hallarse en un espejo. Si el animal utilizaba el espejo para investigar la marca en su propio cuerpo, los científicos interpretaron este comportamiento como un examen de sí mismo. Sólo un pequeño corro de especies pareció producirse la prueba. Entre ellos se encontraban grandes simios, delfines, elefantes y algunas aves.
Nuevos experimentos con un pequeño pez de arrecife han complicado ese panorama. Los investigadores que estudian el pez higienizador Bluestreak descubrieron que esta especie puede usar un espejo para acotar marcas colocadas en su propio cuerpo. El pez raspó el oportunidad afectado cuando vio el reflexivo. Cuando se quitó el espejo, el raspado cesó. Estas observaciones sugieren que el pez usó el espejo para encauzar sus acciones.
Los resultados han provocado un debate entre los científicos. Algunos creen que el pez demuestra una forma de conciencia relacionada con uno mismo. Otros piensan que el pez simplemente aprendió a asociar el reflexivo con sensaciones en su piel. De cualquier forma, los hallazgos están llevando a los investigadores a reconsiderar cómo se debe interpretar la prueba del espejo.
Un pez de arrecife conocido por hurtar a otros animales
El lábrido higienizador, que vive en los arrecifes de coral de los océanos Índico y Pacífico, desempeña un papel ecológico inusual. En oportunidad de cazar presas típicas, elimina parásitos y tejido muerto de peces más grandes. Muchas especies de arrecifes visitan estaciones de honradez donde el lábrido realiza este servicio. Su cuerpo es delgado y por lo militar sólo mide unos pocos centímetros de holgado. Una franja oscura va desde el hocico hasta la culo sobre un fondo más claro. Otros peces suelen confesar este patrón y se acercan al lábrido higienizador sin miedo.
Correcto a que el pez lábrido inspecciona regularmente los cuerpos de otros peces en examen de pequeños parásitos, tiene habilidades visuales agudas y un gran interés en pequeñas marcas o manchas. Estos rasgos lo convirtieron en un candidato atractivo para la prueba de autorreconocimiento en el espejo. Los científicos sospecharon que la especie podría replicar fuertemente a marcas inusuales en su propio cuerpo. Los investigadores razonaron que si a algún pez le importara detectar pequeñas motas en su piel, el pez higienizador probablemente estaría entre ellos.
Otros peces toleran el pez higienizador de guión celeste, eliminando los parásitos de sus cuerpos, incluso del interior de sus bocas.
©Daniel Lamborn/Shutterstock.com
(Daniel Lamborn/Shutterstock.com)
La prueba de autorreconocimiento del espejo innovador
El psicólogo Gordon Gallup Jr. desarrolló la prueba de autorreconocimiento en el espejo a principios de los abriles 1970. El prueba tenía como objetivo determinar si los animales podían identificar sus propios reflejos. En una configuración típica, un animal primero se familiariza con un espejo colocado en su entorno.
Luego de este período, los investigadores añaden una marca de color en una parte del cuerpo que el animal no puede ver directamente. El espejo se convierte en la única forma en que el animal puede ver la marca. Si el animal toca, frota o investiga la marca en su propio cuerpo luego de mirar el reflexivo, los científicos consideran que la prueba ha pasado.
Los humanos comienzan a producirse la prueba del espejo entre los 18 y 24 meses de existencia. Durante muchos abriles, los investigadores creyeron que sólo unos pocos animales poseían esta capacidad. Los simios, los delfines, los elefantes y las urracas son los ejemplos más claros.
Esto llevó a algunos científicos a sugerir que la prueba medía una forma profunda de autoconciencia. Según ese punto de tino, las especies que pasaron poseían capacidades cognitivas avanzadas, mientras que las que fracasaron carecían de ese nivel de comprensión.
Los peces encuentran un espejo en el laboratorio
Más tarde, los investigadores decidieron examinar cómo reaccionaría el pez más desinteresado a los espejos colocados internamente de los tanques de los acuarios. Al principio, el pez respondió agresivamente, tratando al reflexivo como a un intruso rival. Este comportamiento se parecía a las reacciones territoriales observadas en muchas especies.
Luego de una exposición repetida, su comportamiento cambió. En oportunidad de atacar el reflexivo, el pez comenzó a realizar movimientos inusuales frente al espejo. Giraron sus cuerpos y se detuvieron como si examinaran su propia apariencia.
En experimentos, este pequeño pez pudo utilizar un espejo para notar una marca castaño colocada en su propio cuerpo.
©jinhong.ljh/Shutterstock.com
(jinhong.ljh/Shutterstock.com)
Luego, los científicos aplicaron una pequeña marca castaño que parecía un parásito en la desfiladero del pez. Cuando el espejo permaneció presente, algunos individuos se rasparon la desfiladero contra el suelo del tanque o superficies cercanas. Este comportamiento coincidía estrechamente con la forma en que los lábridos limpiadores eliminan los parásitos durante las interacciones de honradez. Cuando la marca era invisible o el espejo estaba carente, el comportamiento de raspado desaparecía en gran medida. Estos resultados sugirieron que los peces usaron el espejo para detectar la marca y replicar a ella.
Alterar el orden del prueba
Algunos científicos argumentaron que la prueba previo podría no demostrar el examen de uno mismo. Los críticos sugirieron que el pez podría simplemente interpretar el reflexivo como otro pez portador de un parásito. Esa interpretación desencadenaría una respuesta de honradez en oportunidad de una conciencia autodirigida. Para examinar esta posibilidad, los investigadores diseñaron una nueva traducción del prueba. En oportunidad de introducir el espejo primero, aplicaron la marca al pez ayer de que apareciera el espejo. El pez, por consiguiente, sintió la marca pero no pudo verla.
Cuando finalmente se introdujo el espejo, muchos peces comenzaron a rozar el ámbito marcada en aproximadamente una hora. En experimentos anteriores, los peces necesitaron varios días para presentarse a esa etapa. La respuesta más rápida sugirió que el pez rápidamente relacionó el reflexivo con la sensación inusual en su cuerpo. Algunas personas asimismo realizaron acciones que se parecían a pruebas de contingencia. Movían sus cuerpos de maneras inusuales mientras observaban el reflexivo. En algunos casos, dejaron caer trozos de comida frente al espejo y observaron la respuesta del reflexivo. Estos comportamientos se parecen a acciones observadas en otros animales que exploran cómo los reflejos corresponden a sus propios movimientos.
Interpretación de lo que mide la prueba del espejo
Acontecer la prueba del espejo no prueba necesariamente que un animal posea la misma autoconciencia que experimentan los humanos. El prueba mide si un animal puede utilizar la feedback visual de un reflexivo para encauzar el comportamiento en dirección a su propio cuerpo.
Algunos científicos proponen que los animales pueden tener éxito mediante asociaciones aprendidas entre movimiento, señales visuales y sensaciones corporales. En esta explicación, el animal reconoce patrones que vinculan sus acciones con la imagen especular. Otros argumentan que el comportamiento sugiere una forma más avanzadilla de procesamiento relacionado con uno mismo. El pez puede tener una representación mental de su cuerpo y comparar lo que ve con lo que siente.
La evidencia de otros experimentos ha fortalecido el interés en esta cuestión. Los lábridos limpiadores han demostrado la capacidad de ajustar su comportamiento en función del tamaño corporal y las aberturas ambientales. Algunos estudios sugieren que responden de forma diferente a las imágenes que se parecen a ellos mismos en comparación con otros peces. Estos hallazgos indican que la especie puede poseer capacidades cognitivas que los investigadores no esperaban en peces pequeños.
Especies anteriores que pasaron la prueba
Antiguamente de los estudios sobre el lábrido higienizador, la serie de especies que pasaban la prueba del espejo era limitada. Los chimpancés y los orangutanes usaban espejos para inspeccionar las marcas en sus caras o cabezas. Algunas personas tocaron las marcas y luego examinaron sus dedos.
Los chimpancés son uno de los pocos animales que han pasado la prueba del espejo.
©Umesh Jayasekara/Shutterstock.com
(Umesh Jayasekara/Shutterstock.com)
Los delfines mulares mostraron un comportamiento similar en ambientes acuáticos. Giraron sus cuerpos para ver las marcas colocadas en sus costados mientras miraban superficies reflectantes. Los elefantes asiáticos asimismo mostraron respuestas que sugerían el examen de sus propios cuerpos. Ciertas aves han producido resultados positivos en condiciones controladas. Las urracas euroasiáticas, por ejemplo, tienen marcas de arañazos en sus plumas luego de hallarse en los espejos. Estas especies comparten cerebros grandes y estructuras sociales complejas. Su éxito llevó a los investigadores a suponer que la cognición avanzadilla evolucionó principalmente en grandes mamíferos y algunas aves. Los experimentos con peces más limpios desafían esa suposición al mostrar que un pez pequeño puede mostrar un comportamiento comparable.
Ampliando ideas sobre la inteligencia animal
La investigación en muchas especies ha comenzado a cambiar la forma en que los científicos piensan sobre la inteligencia. Las habilidades cognitivas, que ayer se creían raras, ahora aparecen en una amplia variedad de animales. Los cuervos resuelven problemas de varios pasos y utilizan herramientas. Los pulpos navegan por entornos complejos y manipulan objetos. Las abejas pueden ilustrarse patrones y reglas durante los experimentos de entrenamiento. Algunos insectos parecen capaces de contar cantidades pequeñas cuando buscan fuentes de alimento. Cada descubrimiento sugiere que las habilidades cognitivas pueden surgir a través de diferentes caminos evolutivos.
El pez higienizador proporciona otro ejemplo. Su vida diaria requiere una observación cuidadosa de otros peces, movimientos precisos cerca de grandes depredadores y decisiones rápidas durante las interacciones de honradez. Estos desafíos pueden acontecer fomentado el exposición de habilidades flexibles para la resolución de problemas. En oportunidad de ver la inteligencia como una única escalera de complejidad, los investigadores consideran cada vez más muchas formas de cognición moldeadas por el entorno y el comportamiento de cada especie.
Implicaciones para el bienestar animal y la investigación
La evidencia de que los peces pueden poseer capacidades cognitivas avanzadas ha provocado debates sobre el bienestar animal. Los lábridos limpiadores a veces se recolectan para uso en acuarios o se emplean para controlar parásitos en piscifactorías. Una viejo comprensión de su comportamiento puede influir en cómo se les aloja y se les comercio. Proporcionar entornos adecuados podría mejorar el bienestar de los animales mantenidos en cautiverio.
El entorno del pez probablemente influya en su capacidad para procesar detalles visuales.
©iliuta goean/Shutterstock.com
(iliuta goean/Shutterstock.com)
Los hallazgos asimismo animan a los científicos a diseñar experimentos adaptados a las capacidades naturales de cada especie. Las pruebas tradicionales desarrolladas para primates pueden producirse por detención formas importantes de inteligencia en animales con diferentes sentidos o estilos de vida. Estudiar la cognición en una amplia tono de especies ayuda a los investigadores a construir una imagen más completa de cómo evolucionaron las mentes. Incluso revela que un comportamiento sofisticado puede aparecer en animales con estructuras cerebrales muy diferentes.
Un pequeño pez que desató un debate comprobado
El pez higienizador bluestreak no llamó la atención por su tamaño o apariencia. En cambio, su trabajo diario para eliminar parásitos de otros peces lo colocó en el centro de una importante discusión científica. En oportunidad de ofrecer una respuesta simple, los experimentos resaltan cuán arduo puede ser el comportamiento animal. Diferentes especies pueden presentarse a soluciones similares a través de caminos biológicos muy diferentes. El pez higienizador sigue sirviendo como recordatorio de que las suposiciones científicas a veces cambian cuando los investigadores examinan animales familiares desde una nueva perspectiva.
La publicación Los científicos pensaban que solo los grandes simios eran tan inteligentes, pero un pez diminuto demostró que estaban equivocados apareció por primera vez en AZ Animals.